lunes, 9 de julio de 2007

HE PENSADO DESPERDICIAR MI ÚLTIMA CONFESIÓN

A veces las horas se recorren por las malas,
y uno dobla las esquinas del tiempo
como si el olvido pudiera ser un pisapapeles.

Las ocasiones impares se vuelven imprescindibles
y todo parece cuantificable,
hay que tener cierto sentido de la orientación
para remediar las exactitudes estadísticas
de un boca a boca sin anestesia.

Seguramente sea cosa de mi fracaso
como aprendiz de vidente.
Soy de esos que asimilan con eficacia
siempre que no se exceda el límite de velocidad.

Y es que hay finales que se saben perdidas
con sólo iniciar el rescate de la primera intención.

He pensado en despojarme de las pausas
que componen mi ritmo cardíaco,
y darle la tarde libre al menos a un par de mis dolencias.
A ver si se apiadan de mí los alientos
que huyen del paladar con el botín de guerra entre las manos.

He pensado desperdiciar mi última confesión
y convocar los límites en los pulmones.
Así podría escrutar mis discapacidades
y deshacer los nudos marineros de las arterias.


Alguien a quien me une una fuerte admiración literaria y respeto humano, me comentó que este era su poema favorito de entre todos los que he escrito. Por ello y por su importancia personal queda aquí expuesto con todo el cariño.

2 comentarios:

Iben Xavier dijo...

Antolin,
Yo pienso que ninguna opinion es mas importante que la que tenemos sobre nosotros mismos. Nuestra sombra nos sigue y el espejo refleja lo que somos. Por eso ninguna opinion debe ser mas importante que la tuya. A veces quienes te halagan en realidad te envidian y los que te critican tal vez te quieran. Yo simplemente te admiro.

Un abrazo - Iben Xavier

AforAnto dijo...

Tienes toda la razón amigo Iben. Gracias por la lucidez y cariño que siempre traen tus palabras. La admiración es mutua, espero no dejar de ser digno de tu confianza. Mi abrazo