miércoles, 8 de junio de 2011

El olivo y la bicicleta

Toqué el paisaje y sus heridas

hicieron caso omiso de mis palmas,

volví a tocar más suave

y de su tacto

tan sólo permanece la zalema.

Como hueso el olivo

y carne veterana los tractores,

un poema de infancia se me escribe en la frente.

No puedo

hablar de longitud

ni sentir la vergüenza original

del campo al penetrarse de hierro los caminos.

Un niño en bicicleta no debiera saber

por qué los jornaleros llevan sueltos los ojos,

un hombre a estas alturas

no tendría que hablar sin perder los papeles.

4 comentarios:

tino dijo...

MAagnífico, como siempre,querido amigo. Magníficos estos versos. Me alegra verte y leerte. Siempre aprendo de tus metarrelatos.

Tomo estos versos para colgarlos en el blog Página 72. Si no te gusta que aparezca me lo dices y lo cambio.
Gracias.

Un abrazote Tino

Antolín Amador Corona dijo...

Me encanta que aparezca Tino, muchas gracias y el enorme abrazo de siempre.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Siempre es bueno volver, y cuando por fin lo hago, me doy cuenta de que lo bueno sigue tan bueno como siempre.

Un abrazo, Antolín

Marian

Antolín Amador Corona dijo...

Te he dicho ya cuánto me gusta verte. Pues eso. Y besos, no nos dejemos los besos.