lunes, 29 de agosto de 2011

Dani

Para María.


Si mi hijo de doce años me dijera
“no voy al campamento
porque quiero ayudar a Gary a terminar
su peícula”
la decepción de ser americano
la solucionaría
sintiéndome orgulloso de ser padre.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La película es un horror, por lo menos a mí me lo parece, pero si ha sido capaz de sugerirte este poema que es todo un guiño a la inteligencia y a la emoción, ya vale todos los millones que se han gastado en ella y alguno más. En fin, yogu, lo que te digo siempre: no cambies nunca, porfa.

Se te quiere, lo sabes.

Ana Garrido.

Antolín Amador Corona dijo...

Lo cierto es que no la he visto, sólo vi esa escena y me provocó. La acabaré viendo seguro. Vicios ja ja ja.
Se te quiere, también lo sabes.
Besazos :-)

María Blázquez dijo...

Bueno, ser padre no tiene nacionalidad, pero lo peor es que nunca te dan un carnet o algo parecido.

Un saludo.

Antolín Amador Corona dijo...

A más de uno no le vendría mal tener que pasar un examen primero... :-)

Un abrazo, María.